Costa Rica no está feliz

Mario A. Rojas, FotoShop Studio, Facebook Foro Occidente1

Por primera vez en dos décadas, Costa Rica presenta los niveles más bajos de participación ciudadana y descontento con la democracia.

Dos años seguidos fue catalogado como el país más feliz del mundo por una organización basada en Londres. Es uno de los pocos países con el impecable récord de 16 procesos electorales consecutivos, un ejemplo entre sus vecinos.

Entonces, ¿por qué es el país con menor participación ciudadana del continente (PNUD, 2013? ¿Por qué es la nación donde más disminuyó el apoyo a la democracia en dos décadas (Latinobarómetro, 2013)? Y aún más, ¿por qué su presidenta actual, Laura Chinchilla, es la menos querida de América Latina (Mitofsky, 2013)?

Descontento ciudadano
“Nunca ha habido niveles tan bajos de descontento político”, lo confirma Steffan Gómez, analista y coordinador del Capítulo Fortalecimiento de la democracia del Estado de la Nación en Costa Rica. Jorge Mora, director de FLACSO-Costa Rica, percibe un “fuerte sentimiento de que los gobiernos no están dando respuesta a las demandas, necesidades y aspiraciones de la población”.

Costa Rica caminaba bien. Inició los años 80 y 90, según la medición de Latinobarómetro, como uno de los países más democráticos de la región, pero hoy es el país del subcontinente donde más cayó el apoyo a la democracia: 16 puntos porcentuales entre 1995 y el 2013.

La frecuencia de las protestas populares contra la acción o inacción del Gobierno ha sido inédita. A finales del 2012 e inicios de 2013, según el Estado de la Nación, se registró el episodio de conflictividad más largo de los últimos 19 años, vinculado a la crisis financiera de la Caja Costarricense del Seguro Social.

Partidos culpables
Aunque el gobierno de Laura Chinchilla ha tenido que enfrentar el lastre de una infraestructura vial colapsada, y de un déficit fiscal que llegaría al 5% del PIB este año; es un hecho que su administración también incrementó la molestia del ciudadano con la clase política.

Ésta, lejos de resolver problemas como el déficit en infraestructura, desnudó la poca transparencia de la gestión público-privada en contratos de obra pública, con denuncias aún abiertas ante el Ministerio Público.

El otro gran responsable de los malos índices en el ‘Ránking de Descontento’ lo representan los partidos políticos. “Son muy débiles, están poco conectados con la ciudadanía, y no logran canalizar las demandas de la población” sentencia Gómez.

¿El país más feliz del mundo? Es cuestionable. ¿Democracia feliz? No, por ahora. Para Mora, se refuerza la idea de que la democracia es ineficiente y no resuelve satisfactoriamente los asuntos de interés de la ciudadanía.

La vida política del país está deteriorada, erosionada.

Quien gane las elecciones en febrero, tendrá que convencer a un costarricense altamente decepcionado/a de la política.

Juan Manuel Fernández C.
@juanma_cr

FOTO/Mario A. Rojas, FotoShop Studio, Facebook Foro Occidente

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