Un tico en el proceso electoral de Guatemala

Vivencias de un tico en las elecciones de Guatemala

Lo que está por venir es una bomba de tiempo. O se toca fondo o se rompe el statu quo. Les cuento lo dulce y lo amargo del proceso electoral 2015.

Sería injusto ver los ojos de un país a través de otro. Costa Rica y Guatemala no pueden ser democracias comparables. El primero, es un paraíso democrático, con dieciséis elecciones ininterrumpidas desde 1953. El segundo, se esfuerza por consolidar una joven democracia desde 1986 luego de un conflicto armado, aún reciente.

Lo esperanzador y lo nefasto producen sentimientos compartidos desde la capital chapina.

LO ESPERANZADOR

  1. Hay una clase profesional que sabe el país que quiere

Estuve en una de las marchas convocadas en la Plaza de la Constitución a las que concurrieron hasta 60 mil personas en un solo día. El llamado era uno: justicia ante actos de corrupción denunciados, comprobados y orquestados por altos funcionarios públicos. Un hashtag (#RenunciaYA) tuvo el poder de provocar la renuncia de una incómoda ex vicepresidenta. El pueblo la despidió. Si esa masa ciudadana fuera una fuerza electoral, nadie la detiene.

  1. Un árbitro que vino del exterior a frenar el juego sucio

Es la Cicig, la Comisión Internacional contra la Impunidad de Guatemala. Son los aguafiestas de la corrupción. Destapó a aspirantes políticos vinculados al lavado de dinero, redes de contrabando de evasión de impuestos en el mismo gobierno, y un fraude en el sistema de salud. Los enemigos del pueblo, los que provocaron este desastre, la quieren fuera. Pero en Guatemala sí se combate la corrupción, y 2015 ha sido el año emblema de esa lucha.

  1. Una prensa inquisitiva y valiente que forma e informa

No es perfecta. En ningún país lo es. Pero desde medios digitales (como Plaza Pública o Nómada), televisivos, radiales y escritos, no hay pretexto para no estar al tanto. Reiteradas invitaciones a los candidatos a presidente (sin haber atendido todos a ellas) y un ejército de líderes de opinión que expone públicamente el país que quiere ser Guatemala lo prueban.

Y LO AMARGO…

  1. Una campaña sin debate de ideas, propuestas ni contenido

Salvo foros separados sin confrontación, no hemos visto un debate serio entre los tres aspirantes que van a la cabeza a menos de tres semanas del día de las elecciones. La campaña ha estado carente de contenido y de propuestas. El Icefi lo definió así: “la oferta electoral es muy pobre y los partidos políticos demuestran poco interés en debatir planes de gobierno”. El sentir de mis amigos chapines es que un cambio está lejos de ocurrir con la oferta política actual.

  1. Un proselitismo que raya con lo insulso e irrespetuoso

Aquí la comunicación política está en su nivel más básico. Se ve el candidato soso, actor, ochentero, repartiendo sonrisas y abrazos porque tiene que hacerlo. Se subestima al electorado con recursos inauditos y spots chabacanos: una historia triste, un bisturí, un cuchillo de carnicero. Candidatos que pintaron con sus colores patrimonio público, puentes, buses, piedras (sí, piedras) y hasta las tradicionales alfombras de Semana Santa. Voluntades compradas, votos a cambio de bolsas de súper y un sistema clientelar difícil de echar abajo.

  1. Partidos políticos que no respetan las reglas

El mayor problema de los partidos aquí es que no son fuerzas ciudadanas, si no empresas electorales que trabajan para grupos poderosos. Resulta que los partidos ‘mayoritarios’, no acataron las normas del Tribunal Supremo Electoral, si no que hicieron campaña fuera de las fechas establecidas y sobre todo uno muy popular rebasó el techo de gasto por campaña. Si un partido no sigue las reglas, ¿cómo las va respetar estando en el Gobierno?

Es Guatemala. El país más grande de Centroamérica. El más rico culturalmente hablando. El llamado a ser el mercado más próspero de la región. Su democracia lleva años dando tumbos, y sigue buscando encontrarse.

Lo que está por venir es una bomba de tiempo. O se toca fondo o se rompe el statu quo. Esta elección puede condicionar el futuro del país. Para bien o para mal.  

Columna publicada en Prensalibre.cr

Columna publicada en 89decibeles

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