¡Traidores!

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En medio de la felicidad que significa ser tico y hasta haber clasificado al mundial, recuerdo a algunos traidores de la Patria.

Un sentimiento de frustración ahogó a los ticos en la misma semana en que se conmemoraban 192 años de independencia y la clasificación a un mundial de fútbol por cuarta vez en su historia.

Cuando nos disponíamos a viajar hacia el trabajo con la alegría aún fresca del gol del Chiqui Brenes en Kingston, todo se derrumbó al intentar trasladarnos de este a oeste en la Gran Área Metropolitana.

La Circunvalación, una pista construida a finales de los 70, para las necesidades del país de hace 35 años, sucumbió ante los embates, no de la naturaleza, si no de la irresponsabilidad humana, alterando la calidad de vida de miles de costarricenses.

Todo, en buena parte, por la responsabilidad de unos traidores.

¡Traidores! Aquellos gobernantes sin visión desde los años 70, que no pensaron en que, junto al desarrollo humano y el crecimiento económico que nos ha caracterizado, requeríamos infraestructura que soportara ese crecimiento.

¡Traidores! Los funcionarios públicos que han estado en el poder en el ministerio de Obras Públicas y Transporte desde entonces –y demás dependencias inútiles del MOPT– y nunca hicieron el trabajo que les tocaba.

¡Traidores! Quienes se dejaron ‘tajadas’ por concesiones, contratos y licitaciones que no gozaron de transparencia ni de beneficio para el país.

¡Traidores! Algunos comensales de los Partidos Políticos, sobre todo los dos que llevan tres décadas alternándose el poder, más algunos ‘buenos estudiantes’ que siguen sus pasos, porque reclutaron en sus filas mayormente a oportunistas interesados en lugar de buenos profesionales.

¡Traidores! A los que pusieron un puente Bailey para ‘remachar’, y crearon con él un obstáculo al ciudadano y al sector productivo, y además. lo dejaron allí.

¡Traidores! Esos costarricenses que votaron porque algún familiar se beneficiaría con un puesto en la función pública. No estaba capacitado para hacerlo, pero pegó banderas un tiempo y puso el carro para llevar gente el día de las elecciones.

¡Traidores! Los votantes conformistas que cada 4 años ignoran el contenido de los programas de Gobierno de los candidatos, y toman la jornada electoral como si se tratara de un partido de fútbol.

¡Traidores! Los jerarcas de los tres poderes que no han puesto el desarrollo de la infraestructura como prioridad, y cuando lo han hecho, lo han intentado hacer con ‘jugadas’ por debajo de la mesa. O quienes lo han obstaculizado por politiquería, esos también nos traicionaron.

¡Traidores! Quienes tenían un hermano, un primo, un cónyuge en el gobierno e hicieron mancuerna para que, providencialmente, una licitación se adjudicara a favor de la ‘empresita’ que se forjó de un día para otro.

¡Traidores! Los diputados y alcaldes que hacen que esa palabra cause dolor de estómago a los costarricenses cada vez que se pronuncia en los noticieros.

En medio del orgullo y de la alegría que siento por ser costarricense, de las maravillas que cuento cuando estoy fuera del país sobre nuestros centenares de playas de arena blanca y mar azul; de nuestra exuberante naturaleza por la cual turistas viajan miles de kilómetros para ser tocados por ella; de nuestro cielo azul del cual los visitantes se enamoran desde que aterrizan en el Juan Santamaría; de la felicidad que siento cuando canto ‘¡Vivan siempre el trabajo y la paz!’; del idilio por los colores blanco, azul y rojo en el orden único de mi bandera; en medio de todos esos sentimientos, quiero recordar que, por unos traidores a la patria, la calidad de vida de miles de josefinos y de costarricenses será alterada por semanas y semanas, una vez más desde el episodio de la Platina.

No es asumir la comodidad de echar la culpa a otros, algunos de ellos muertos ya. Es desahogar la frustración, a pesar de vivir en uno de los países más maravillosos del mundo, que ha sido mancillado por unos falsos hijos. La parte que sí controlamos es que podemos dejar de elegir traidores para que nos gobiernen. Empecemos a gestar un cambio. Ver más profesionales honestos detrás de las banderas partidarias.

Seamos el cambio que queremos ver en Costa Rica, parafraseando a Gandhi.

Juan Manuel Fernández C.
@juanma_cr

FOTO: Cristian Bonilla

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